¿En Coahuila, ganó el PRI?
- APCJ

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Las elecciones del 7 de junio del 2026 en Coahuila nos dan una serie de lecturas que tenemos que analizar. Desde su fundación, el otrora partido hegemónico, Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue la suma de los partidos locales, la suma de voluntades y más aún, el convencimiento de los cacicazgos locales que le dieron forma a la homogeneidad de la aplanadora electoral.
No ganó el PRI nacional, lo hizo el PRI de los caciques de la región entre Durango y Coahuila, la intervención de los hermanos Moreira (Rubén, Álvaro y Humberto), quienes desde la gubernatura entretejieron una red de compromisos políticos que los ubica como los dueños de la región, incluyendo la “Unión Laguna”, como se les conoce en el norte del país.
Es decir, Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, no puede decir que él ganó, pues es bien sabido que no ha podido ganar una sola batalla de poder en los últimos procesos electorales. La victoria se la lleva el grupo del poder que encabezan los Moreira Valdes, mejor conocido como el “Moreirato”. En el discurso, podrá decirse que no hay ya influencia de los hermanos, pero la percepción ciudadana es otra, de tal manera que ahora Álvaro, otro hermano tiene el control territorial de Saltillo donde se reelegirá por un segundo periodo sin dificultad como diputado local.
El gran perdedor es el Partido Acción Nacional (PAN), quien no solo no gana una sola de las 17 diputaciones en juego del congreso local, sino que además supone en primera instancia y con el 100% de las actas capturadas que perderá el registro local. El Partido Verde (PVEM), correrá igual suerte, al no alcanzar el 3% de la votación. Movimiento Ciudadano (MC) se ubicaría como la octava fuerza política. Un desastre pues, para estos partidos nacionales que perderían su registro a nivel estatal, una vez que se confirmen los resultados con los cómputos oficiales que se den en los próximos días.
MORENA, resiste un dos a uno en el resultado electoral, no es un reflejo del 2017, las circunstancias especiales de la región norte en este estado indican multicausalidad: cambio de dirigencia en pleno proceso electoral, el cacicazgo local, la intervención tardía de candidatos o malos perfiles, una tradición política muy adherida al PRI con los hermanos Moreira, así como el escándalo mediático de las acusaciones en contra del gobierno de Sinaloa por parte de Estados Unidos.
Los resultados reflejan una dispersión del voto, con una participación de más del 51% de electores que salieron a emitir su sufragio. La balanza de 2 a 1, en el resultado global, mantiene al PRI (55% de los votos) en la cúspide con las 16 posiciones en juego. MORENA (26% de los votos), a pesar de mantener en el escenario nacional una vasta y amplia ventaja en los estudios demoscópicos, no logra encuadrar candidaturas que permitan romper el techo de cristal con los aliados tradicionales.
La dirigente nacional de MORENA no ha perdido, entró al relevo de las estructuras del partido en el poder, le dejaron el “partido” 16 a 0, como en los juegos de beisbol, no lo pudo salvar, pero tampoco puede cargar con la derrota. La victoria tiene muchos padres, pero la derrota ni una sola madre que la haya parido.
Los resultados oficiales en cada uno de los distritos electorales tienen tendencias diferentes, en unos, el “clan” de los Moreira ganan tres a uno con sus más cercanos contrincantes y en escenarios más competitivos un dos a uno contundente muestra el poderío del “clan” en uno de los estados del norte de México.
No es fortuito el resultado, tiene que ver con la formalización de estructuras paralelas al priismo tradicional, cuando el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tenía cuadros y liderazgos con disciplina partidista que encumbraron a los hermanos en cuestión.
En conclusión, ganó el PRI de las regiones, no el PRI nacional. El dos a uno y hasta el tres a uno en algunos distritos electorales muestra la fuerza de las regiones de México, que no es el mismo modo el México hegemónico al que estamos acostumbrados a ver. Las alianzas a veces funcionan, pero a veces vale más sólo que mal acompañado, eso lo han entendido los dueños del estado de Coahuila. El que entendió, entendió y el que no, pues no.



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